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Senderismo Fácil

Trekking

Cómo preparar un trekking de varios días

Etapas, peso, refugios, agua y logística para pasar de rutas de un día a una travesía de varias jornadas.

9 min de lectura · actualizado el 14 de septiembre de 2026

Glaciar y pico del Taillón vistos desde el collado de Sarradets, en los Pirineos

Foto: Jordiferrer · Dominio público · vía Wikimedia Commons

Una travesía no es una ruta de un día repetida varias veces: cambian el peso, la recuperación entre jornadas y la logística. La preparación importa más que la forma física.

Diseñar las etapas

  • Empieza con etapas más suaves que tu máximo de un día: el cansancio se acumula.
  • Encadena las jornadas más exigentes en el centro de la travesía, no el primer día.
  • Cierra cada etapa en un punto con agua y con posibilidad de escape al valle.
  • Deja un día de reserva por si el tiempo obliga a esperar.

Peso: el factor decisivo

Un objetivo razonable es no pasar del 20 % de tu peso corporal, incluidos agua y comida. Pesa la mochila cargada en casa antes de salir: es la única forma de saber de verdad lo que llevas. Ahorra en las tres piezas más pesadas (tienda, saco y colchoneta) antes de recortar en material de seguridad.

Refugios o autonomía

Dormir en refugios guardados reduce mucho el peso porque no cargas tienda, saco de invierno ni cocina, pero exige reservar con antelación y ajustarse a sus horarios; en temporada alta se llenan con semanas de margen. La autonomía completa da libertad, a cambio de 5–8 kg más y de conocer la normativa de acampada, que en muchos espacios protegidos está restringida o prohibida.

Agua y comida

Marca en el mapa los puntos de agua de cada etapa y confirma su estado en la temporada en que vas a ir. Lleva sistema de tratamiento de agua. Para la comida, calcula raciones por día con alimentos densos en energía y poco volumen, y reparte el peso entre los miembros del grupo.

Antes de salir

  1. Haz al menos una salida de prueba con la mochila cargada al peso real.
  2. Comprueba la previsión los días previos y otra vez cada mañana si hay cobertura.
  3. Deja a alguien el itinerario completo con etapas y horarios previstos.
  4. Revisa la cobertura del seguro: muchos seguros de viaje excluyen el rescate en montaña. Las federaciones autonómicas de montaña ofrecen licencias con esa cobertura.
  5. Lleva el 112 anotado y las coordenadas de los refugios de la zona.

En una travesía, cuida los pies cada tarde: lavarlos, secarlos y airear el calzado evita la mayoría de los abandonos.

Fuentes y referencias

Contenido divulgativo de prevención. No sustituye la formación específica en montaña ni a los servicios de emergencia (112).

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